Diferencias entre una promotora y una constructora

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En este artículo descubrirás las características, funciones y diferencias existentes entre una empresa promotora y constructora de inmuebles.

Aunque en ocasiones una misma empresa pueda ser promotor y constructor de un proyecto inmobiliario, lo cierto es que estos dos agentes tienen un cometido diferente en el sector inmobiliario. A continuación, te lo mostramos con mayor detalle.

¿Qué es una promotora?

Una promotora inmobiliaria es una empresa cuya misión se basa en poner en marcha un proyecto de obra nueva, con el fin de edificar y comercializar. Entre sus principales funciones se encuentra la adquisición del suelo.

Esta empresa es la que está encargada de la planificación y financia la iniciativa. Su objetivo es obtener rentabilidad a través de la comercialización de los inmuebles que se obtienen como resultado.

¿Qué es una constructora?

Una constructora, como su nombre indica, es la empresa encargada de llevar la obra a ejecución. Es decir, es el que lleva a cabo el proceso de construcción de forma material sobre el terreno.

La construcción de un inmueble residencial es compleja e intervienen una cierta cantidad de profesionales de diferentes áreas (arquitectura, cimentación, albañilería, fontanería, electricidad, pintura, etc.).

Por lo tanto, una constructora inmobiliaria tiene como misión hacer funcionar toda esta maquinaria de un modo coordinado. En muchos casos, tiene que realizar subcontrataciones.

Además del promotor y el constructor, podemos encontrar otro agente importante en el sector de la vivienda: la agencia inmobiliaria. El cometido principal de la agencia es la comercialización de promociones inmobiliarias.

Diferencias entre un promotor y constructor

Es común en la industria inmobiliaria que una empresa sea promotora y constructora de una misma iniciativa y asumir todas las fases de un proyecto. También es común que una promotora tenga su propia empresa constructora; incluso su propia agencia inmobiliaria (o, en su defecto, un equipo de ventas).

De hecho, existen organizaciones estatales que representan los intereses de estas dos tipologías de empresas, como ACPE España.

Así pues, la distinción entre ambas es de naturaleza funcional. Se basa en las atribuciones que tienen cada uno de estos agentes en un determinado proyecto inmobiliario.

Sin embargo, debido a que la edificación es un proceso largo y complejo, es preciso que intervenga una entidad con debida experiencia, conocimientos y medios materiales para llevarlo a cabo. Por ello existen empresas constructoras propiamente dichas.

El promotor da arranque al proyecto consiguiendo el terreno, el estudio de arquitectura que diseñe el o los inmuebles y consiguiendo todos los permisos  y licencias. Incluso se encarga de subcontratar la empresa constructora en caso de que no forme parte de su grupo.

Es decir, una promotora tiene un trabajo más global, mientras que una constructora sólo se tiene como misión llevar a cabo una fase del proyecto; pero se trata de una fase con la suficiente autonomía y dificultad técnica para que sea necesario un especialista.

No obstante, una vez terminada la fase de construcción, la obra se entrega al promotor para que éste continúe con el proceso de venta y/o alquiler de los inmuebles.

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Alternativas de financiación para promotoras y constructoras

Debido a que el promotor suele ser el encargado de la financiación y necesita una gran cantidad de recursos monetarios para dar inicio al proyecto, tiene a su alcance una serie de instrumentos financieros específicos.

Entre las opciones de financiación a promotores se encuentra el Préstamo Puente: una alternativa enfocada para fines empresariales que proporciona liquidez inmediata.

El Préstamo Puente para Promotores es un tipo de financiación temporal. Mientras no consigue un crédito promotor definitivo, el cual es más lento y formal debido a que se trata de financiación a largo plazo y por importes elevados, el promotor inmobiliario recurre a esta vía para hacer frente a las necesidades monetarias propias para iniciar un proyecto de obra nueva (conseguir el terreno, licencias, arranque de la construcción, etc.).

Además, esta alternativa de financiación para empresas promotoras hace posible que pueda ofrecerse financiación a los compradores y únicamente se pagan los intereses del préstamo en la fase de construcción.

En Alter Finance somos especialistas en negociar y tramitar esta clase de alternativas financieras para empresas promotoras y constructoras. Puedes ponerte en contacto con nuestro personal y te ayudaremos a conseguir la mejor vía de financiación para tu iniciativa inmobiliaria.

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