El crowdfunding es un sistema de micromecenazgo que ha crecido gracias a la generalización de internet. ¿Quieres saber más acerca de su funcionamiento? En este artículo resolverás tus dudas.

El crowdfunding: definición

El crowdfunding consiste en la financiación participativa de un proyecto. A diferencia de otro tipo de financiación, en este caso es habitual que los mecenas no se conozcan entre sí. La financiación de los distintos proyectos puede o no ser con ánimo de lucro o de conseguir una reversión. Este es el motivo por el que en muchas ocasiones se confunde este término con el de crowdlending, que se refiere en exclusiva.

Las primeras operaciones informales nacieron en 2006. La crisis económica de 2009-2014 restringió el crédito y las entidades financieras no financiaban determinados proyectos. Esta forma de micromecenazgo nació haciendo de la necesidad virtud porque internet favorecía el contacto entre las dos partes y favorecía la financiación cuando los demás no la ofrecían.

Los principales tipos de crowdfunding

Esta clase de financiación es de varios tipos y el elemento que las distingue es si hay algún tipo de retribución. En caso afirmativo, lo importante es saber de qué tipo será la recompensa. Hay una cierta regulación con el objeto de no generar perjuicios. Estas son las principales tipologías de crowdfunding:

Donación

Este formato es el que se asocia, comúnmente, a las organizaciones sin ánimo de lucro. La idea consiste, básicamente, en que des un dinero para el desarrollo de un proyecto de una organización. Es una opción sencilla porque no tiene mayores pretensiones y las organizaciones sociales la han ofrecido con frecuencia.

Préstamo

Esta financiación, que coincide con el crowdlending, consiste en prestar una cantidad a cambio de un interés. La Ley de fomento de la Financiación Empresarial reconoce esta posibilidad para ganar dinero. Si tienes interés en conseguir una rentabilidad a medio plazo, esta es una buena opción. Una de las características de esta posibilidad es que se suele ofrecer un interés mayor que en otros valores de renta. Es importante, sin embargo, que las condiciones sean claras y transparentes.

Inversión

Esta modalidad también se denomina de acciones e implica una participación en el negocio. El objetivo es que la persona que contribuye pase a ser socia y tenga peso en las decisiones. Este tipo de financiación empresarial se da en proyectos de una cierta envergadura. Lo que sucede, en muchas ocasiones, es que el proyector ha de ser muy atractivo porque, de lo contrario, es difícil la captación de capital.

Recompensa

La financiación por recompensa es una actualización del antiguo pago por especies. La filosofía de esta contribución es que recibas una subscripción o un regalo a cambio de dar un dinero. En realidad, este modelo está a medio camino entre la financiación sin ánimo de lucro y la empresarial. Esta opción es interesante en sectores como la prensa o el editorial porque ayuda a fomentar el compromiso.

Donación por recompensa

La donación por recompensa es otra de las posibilidades de financiación que existen. Hay una condición, y es que el dinero que se dona vaya a una causa solidaria. La “recompensa” sería, usualmente, un proyecto sin ánimo de lucro que no tiene por qué ser tangible. Esta es una estrategia recurrente en las ONG´s o partidos políticos.

 

Financiación Alternativa

 

Qué es una plataforma de crowdfunding

La plataforma de crowdfunding es una entidad especializada en captar dinero para este tipo de proyectos. El objetivo es mediar entre inversores y la organización o empresa. No en vano, uno de los grandes problemas radicaba en que las dos partes pudieran contactar. Eso sí, para operar, este tipo de plataformas están obligadas a cumplir una serie de condiciones:

  1. La primera exigencia es que la plataforma esté reconocida por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CMNV) o el Banco de España. El primer aspecto está relacionado con la inversión y el segundo con las operaciones de préstamo. El objetivo es realizar un cierto control para que las empresas relacionadas no actúen sin seguir un mínimo rigor.
  2. Las plataformas tienen que contar con un capital mínimo para operar. El límite inferior está fijado en 60.000 euros y una responsabilidad civil de 300.000 euros. Este filtro sirve, en la práctica, para evitar el paso a empresas no solventes.

Por otra parte, los inversores tienen también unas limitaciones a la hora de operar. Hay un límite de inversión de 3.000 euros por proyecto y un máximo de 10.000 euros por plataforma para particulares. Los inversores acreditados pueden invertir más, pero siempre que ganen más de 50.000 euros al año.

Conclusión

Las formas de financiación han ganado en complejidad y, por qué no decirlo, en variedad. El crowdfunding es una alternativa interesante para potenciar un proyecto económico o social. Esta es también una opción para que los particulares contribuyan a un proyecto. Es bueno conocer todas las modalidades para sacarles el máximo partido.

Share on Google+