El sistema de contabilidad moderno obliga a diferenciar entre activo fijo y circulante. Este artículo indica en qué consisten y cómo hay que proceder para su amortización.

Qué es el activo fijo de la compañía

El activo fijo representa todos los bienes y derechos que tiene una empresa que no puede transformar en líquido en menos de un año. Es importante decir que esta es una situación que se presupone en contabilidad, sin que necesariamente tenga que suceder. Como norma general, hay que trabajar con un principio de previsibilidad.

La contabilidad por partida doble obliga a dividir las masas patrimoniales en dos apartados. El activo está conformado por los bienes y derechos, mientras que el pasivo son las deudas y obligaciones. Hay que recordar, además, que a toda partida hay que añadirle una contrapartida. Un balance ha de cuadrar y la suma del activo ha de ser coincidente con la del pasivo. Si no es así, algo se ha hecho mal.

El método de contabilidad de partida doble, tal y como lo conocemos, proviene del Renacimiento. La primera Globalización, que se originó en el siglo XV, extendió este sistema en el Mediterráneo y, posteriormente, en el Atlántico. El método de T, en el cual se incluye un Debe y un Haber, se ha estandarizado en todo el mundo.

El documento de referencia de hoy es el Plan General de Contabilidad (PGC) de 2007. ¿Y cuáles son los distintos activos que tiene una empresa? Lo cierto es que hay de varios tipos.

 

Financiación Alternativa

 

Los distintos activos de las empresas: activo fijo y circulante

La división entre activo fijo y circulante se toma por el plazo en el que estos se pueden convertir en líquidos. No en vano, este es el elemento que te permitirá saber cuál es el criterio para distinguir una masa de la otra.

El tiempo es un elemento fundamental porque sirve para conocer cuál es el estado real de una empresa. Una empresa endeudada es aquella que no puede responder a sus deudas con activos fijos. La empresa solvente es aquella que puede responder de sus deudas a corto plazo con los activos fijos o circulantes.

Los activos fijos, en principio, tardarían más de un año, cosa que no sucede con el circulante. Esta información es importante para hacer una clasificación coherente.

Activo fijo

Los bienes y derechos que se consideran activos fijos son de varios tipos. Este apartado sirve para incluir los edificios, terrenos, maquinaria, material de oficina o derechos de patente. Otros elementos que se pueden incluir los bonos o las acciones de empresas filiales o participadas. Todos estos elementos no están concebidos para hacerse líquidos antes de un año. Lo que se entiende es que son activos estratégicos que se van a poseer durante un periodo de tiempo largo.

La idea del activo fijo es que este sea inferior al pasivo a largo plazo. Esto significará, en la práctica, que la sostenibilidad financiera de la empresa no esté comprometida.

Activo circulante

El activo circulante engloba los bienes o derechos que se pueden convertir en dinero antes de un año. La consecuencia es que sería fácil disponer de la cantidad líquida. Este apartado incluiría la mercancía de la empresa, el dinero de caja, cuentas corrientes o las deudas que tengan los clientes. Los activos circulantes son, pues, posibilidades de liquidez a corto plazo y que son fundamentales para la operativa ordinaria de la compañía. 

Los activos circulantes son fundamentales para que la empresa pueda responder. La idea es que el activo circulante sea mayor al pasivo a corto plazo. Si la situación es la contraria, puede haber problemas estructurales en el balance.

Cómo se amortiza el activo

La amortización de los activos tiene una pauta determinada marcada por la Administración. Es sumamente importante no confundir amortización con depreciación, aunque el error es frecuente. Esta distinción es fundamental para no cometer errores.

La amortización se establece con unos criterios fijos anuales que estable el Gobierno. Lo habitual es que el Ministerio de Hacienda publique cada año tablas de amortización. El cálculo hay que hacerlo en función del valor de adquisición, su vida útil y el valor residual. Es posible que, en función de hechos excepcionales, estas variables puedan cambiar. Este criterio se aplicará sobre un activo fijo tangible.

La depreciación se aplica en los activos fijos intangibles y, como principio general, afectará a las patentes. El sistema de cálculo sería similar, pero ten presente que en este apartado suele haber más cambios. No en vano, las patentes pueden quedar obsoletas en función de los cambios tecnológicos.

Conclusión

Conocer qué es un activo fijo, la diferencia con los circulantes y la manera de amortizar es fundamental para tener unas bases de contabilidad. Esta es la manera de no tener problemas. El conocimiento es fundamental para trabajar mejor y ser competitivo.

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